Sanar heridas no es hacerse reiki, colocarse cristales y abrirse Registros.
Sanar no es
leerse tarot, tomar flores de Bach o usar un péndulo, hacerte limpieza con
hierbas, etc... Sanar no es sólo armonizarse.
Sanar es hacerse
cargo de uno mismo, conocerse a si mismo, y eso no es para cualquiera, es solo
para valientes que se animan a adentrarse al alma y, de camino, encontrarse con
lo peor de uno mismo adentro de uno mismo.
Pensamientos, sentimientos, rencores,
mentiras, etc.
Sanar es
profundo e intenso, conlleva mucha energía y mucho tiempo, tanto tiempo que a
veces toma toda una vida, tanta paciencia.
Sanar es un
proceso doloroso y dicho proceso es definido en las terapias holísticas como
una crisis curativa,
Batallar con
un ego que se resistirá a los cambios que broten del alma es también sanar.
Sanar es
sangrar, supurar, doler, comprender, perdonar, perdonarse y al fin soltar... ja,
ja, ja.
Permite mi
sonrisa, se me olvido poner un ME al final de cada palabra:
Sanarme es sangrarme, supurarme, dolerme, comprenderme, perdonarme, y al fin, soltarme.
Ahora si lo puse bien.
Sanar es
pasar por sucesivos estados de enojo, de tristezas, de necesidad, de soledad y
silencio...sanar es adentrarse a las sombras de uno mismo y aceptarlas.
Por eso te
dije que: Sanar es para valientes.
Tal vez te
guste leer otras entradas que profundizan en el tema:
