Prestar atención, mimo y cuidado a nuestros pies es un primer paso muy importante para prevenir dolencias mayores. Por ejemplo, muchos de los problemas que se producen de espalda, cadera, rodilla, cervicales y otros, pueden ser generados por un incorrecto cuidado de los pies. Por lo tanto, son una parte fundamental para el bienestar y el mantenimiento de un estado de salud físico óptimo de una persona.
Los pies soportan todo el peso del cuerpo físico y algo más. Junto con el tobillo forman una estructura de veintiséis huesos, treinta y tres articulaciones y más de cien músculos, ligamentos y tendones. En cuanto a sus componentes óseos, se pueden distinguir las falanges (los huesos de los dedos), el metatarso y el tarso. Los pies sirven para dar soporte al cuerpo, amortiguación, además, son necesarios en la estabilización y en la marcha.
Actuando según los conocimientos de la Reflexología podal oriental, si
sabemos observar los pies, palparlos y sentirlos, un buen reflexólogo puede
percibir muchas tendencias fisiológicas, psicológicas, emocionales y bloqueos energéticos.
El principio del masaje y testeo se basa en que el pie representa
un dibujo disminuido de la totalidad del cuerpo y sus órganos internos,
glándulas, músculos y estructuras.
En el pie derecho se reflejan los órganos de este lado del cuerpo,
mientras que en el izquierdo se proyectan el resto. Por tanto, a través de un
masaje y presión de los puntos reflejos es posible influir estimulando dichas
partes y desbloqueando la energía estancada en las llamadas zonas distales del
cuerpo. Estas zonas o puntos reflejos llegan a ser entre un 5 y un 20 por
ciento más sensibles que el órgano que representan.
Miles de años de estudio y observación, sobre todo por parte de los terapeutas orientales, han construido la base del conocimiento que, a base de prueba y error, han conseguido constataciones que a día de hoy se han demostrado científicamente.
Uno de los últimos ejemplos es el olor que desprenden las
personas que padecen cierto tipo de enfermedad.
La medicina tradicional china incluye dentro de su proceso de
diagnóstico el olor que desprende la persona, y aunque esto parezca un poco
extraño se ha demostrado que esto es totalmente cierto, así como el tono de piel, ojos, cambios de forma en la nariz en ciertas fases, y muchos otros aspectos que nos avisan de cambios y no percibimos.
Exactamente lo mismo podemos observar en los pies. Bloqueos energéticos, por ejemplo, de origen emocional, callos, rozaduras, durezas, etc. Nos hablan de otras cosas más profundas, su localización, forma, espesor, nos aporta mucha información de lo que padece una persona.
La forma del pie, de los dedos, de
las uñas, todo aporta información, en los libros y anotaciones que se han
acumulado por miles de años, escritos por terapeutas orientales, podemos
constatar a las conclusiones que ellos llegaron y comprobarlo por nosotros
mismos con cada experiencia que acumula el profesional.
