El otoño es época de descomposición y limpieza, los árboles eliminan las hojas y los animales cambian el pelo, todo cuanto habita en la tierra se prepara para la época fría. Cada estación del año tiene unas características diferentes a las otras y nuestro cuerpo debe de prepararse para ello dando protagonismo a un órgano determinado que, de estar en equilibrio energético, deberá protegernos de las inclemencias de cada estación y beneficiarnos de las virtudes que ofrece cada cambio.
El Pulmón, asociado al Intestino Grueso, es el
encargado de gobernarnos durante los meses otoñales en los que tenemos que
prepararnos para los cambios de temperatura y la adaptación a un estado más
introspectivo y de interiorización.
Siempre según
los criterios de la medicina tradicional china el estado de nuestro sistema
inmunitario y de nuestra capacidad de adaptación recae sobre el Pulmón. De su
bienestar y de su buen funcionamiento dependerá la circulación de la llamada Wei
Qi o “energía defensiva”. Los pulmones controlan la respiración y la
energía y ayudan al Corazón en la circulación de la sangre.
El Clásico
de Medicina Interna del Emperador Amarillo (siglo II a.C.) cita lo siguiente:
“La energía dirige a la sangre; cuando la energía se mueve, la sangre le sigue. La tristeza produce en el Corazón encogimiento y agitación; esto lo empuja hacia los lóbulos pulmonares, obstruye el Recalentador Superior, no permite la circulación libre del Qi Nutritivo y Defensivo, acumula el Calor y disuelve el Qi”.
En el capitulo
2 del Su Wen, leemos
“El período de los 3 meses de otoño se llama ‘apariencia igualada’; la
energía del cielo es impaciente y la energía de la tierra es luminosa; conviene
acostarse temprano y levantarse temprano con el canto del gallo con voluntad
de sosiego y tranquilidad, para suavizar las penalidades del otoño; mantener el
espíritu y la energía a salvo de la influencia de los factores perversos del
otoño y mantener clara la energía del pulmón, aceptar la energía del otoño es
método para conservar la salud. Si se actúa contrariamente, se lesionará el
pulmón y se tendrá tendencia a padecer diarrea debido a glotonería (tiè xiè –
diarrea caracterizada por heces líquidas conteniendo comida no digerida,
acompañada de borborigmos y dolor abdominal) en invierno; esto se llama
‘escasa entrega a almacenar’.
“Los sabios
no esperan a que estalle la enfermedad, no esperan la confusión, sino que la
previenen. ¡Remediar la enfermedad con la medicina es actuar cuando ya se ha
declarado el caos, como quien intenta cavar un pozo cuando ya está sediento y
exhausto, o trata de forjar armas cuando ya se ha declarado la guerra”
cualquier desequilibrio de pulmón, produce síntomas de deficiencia general en el cuerpo, causando debilidad y cansancio generalizado, voz débil, complexión pálida, disnea, sensación de opresión en el pecho… La mayoría de las personas que padecen de pulmón sienten una tristeza profunda que no son capaces de manifestar ni de erradicar. Es frecuente reconocer a una persona triste o abatida por su postura físico-emocional: el pecho y hombros se cierran y no suelen ir con la cabeza en alto, suelen mirar hacia abajo. Esta postura impide la amplia apertura de la caja torácica, impidiendo que los pulmones inspiren profundamente, creando así un bloqueo de la circulación energética en la parte alta del cuerpo.
Proverbio
chino
“No puedes evitar que el pájaro de la tristeza vuele sobre ti, pero sí puedes evitar que anide sobre tu cabeza”.
Tras el verano, el otoño es tiempo de limpiar el exceso de calor en el cuerpo.
Con la llegada de los vientos y la caída de las temperaturas, empujan la energía hacia abajo. Mientras sentimos los efectos del viento en nuestra piel, a nivel interno, el viento ataca a los pulmones.
El calor y la sequedad atrapada en los
pulmones puede causar tos y otros trastornos pulmonares. Los labios secos son
un signo de sequedad, como la piel seca, las arrugas, la sequedad de garganta,
tos seca o estreñimiento.
La piel refleja
el estado de los pulmones, que debe ser lo suficientemente fuerte como para
mantener el viento. En otoño podemos aumentar la cantidad de aceite que tomemos
para dar a la piel una mayor protección. Si los pulmones son fuertes, la piel
será brillante y firme y está fuerte el sistema inmunológico.
¿Qué alimentos
debemos tomar en otoño según la Medicina Tradicional China?
Lo más
importante es comer alimentos de temporada y los propios de cada zona. Los
alimentos de otoño deben humedecer y limpiar los pulmones, deshacerse del
viento y apoyar el sistema digestivo.
Para tratar
la sequedad en otoño se puede probar algunos de los alimentos más humectantes,
tales como: Tofu, leche de avena o almendras, espinacas, peras, manzanas, mijo,
níspero, algas marinas, setas, almendras, cacaos, semillas de sésamo.
Los
alimentos y plantas con sabor picante son importantes para los pulmones. Los
alimentos picantes son yang y con carácter ascendente, suben hacia los pulmones
para abrirlos y limpiarlos. Algunos alimentos picantes son muy fuertes y deben
utilizarse con moderación, como el rábano picante fuertes, pimienta blanca, el
ajo, los chiles, la cebolla cruda. Se prefieren picantes provenientes de
fuentes más suaves como, por ejemplo: hojas de laurel, alcaparras, cardamomo,
cebollino, canela, clavo, eneldo, hinojo, puerro, orégano, nuez moscada,
romero, tomillo, la cúrcuma, el berro, el germen de trigo, col, nabo, jengibre.
Para ayudar al aparato digestivo, comer verduras verdes para ayudar a la digestión, alimentos ácidos y dulces como manzanas, uvas, aceitunas, y para armonizar la digestión, mijo, castañas, arroz integral y zanahorias. Evitar la comida fría, pues ralentiza el proceso digestivo.
En otoño,
debe haber un número menor de ensaladas y deberíamos tomar más sopas. Las sopas
son buenas en otoño por aumentar el tiempo de cocción los ingredientes y son
más fáciles de digerir, y las sopas espesas y los guisos acumulan reservas de
energía para los meses más fríos. Se debe cocer al vapor, a temperatura baja
durante períodos largos (como se ha cocinado tradicionalmente). Usar poca
cantidad de sal.
Para culminar
este articulo
Recuerde respirar consciente para dejar de reaccionar con la respiración
“Respirar es un milagro constante.
Respirar adecuadamente es cómo resucitar en cada inhalación”
Rescatar las
técnicas respiratorias adecuadas es el modo de prevenir lo que conocemos como
enfermedad. Si la respiración se regula con conciencia de ser lo que soy y no
la reacción que imagino, podemos controlar un estado de angustia, de ansiedad,
de miedo o de cualquier otro tipo de emoción.
A través de
nuestra respiración podemos modificar nuestras emociones, nuestro contacto con
la realidad y nuestra concepción de la relación que tenemos con el entorno.
Ello nos lleva a que, si controlamos adecuadamente nuestra respiración, podemos
actuar terapéuticamente sobre las enfermedades psicosomáticas, psíquicas y en
las afecciones en que existe éxtasis de líquidos y de sangre (varices, edemas,
útero, estómago, etc.).

