viernes, 18 de enero de 2019

Libere sus pies.

Todos hemos sentido alguna vez el alivio que supone desabrocharse unos zapatos que aprietan y poder quitárselos es realmente un gustazo. El deseo de toda persona que trabaja de pie o que ha pasado el día caminando.

Resulta extraño que todavía quede alguien que no haya comprobado la diferencia existente entre estirar las piernas con zapatos y sin ellos.


El simple y sencillo gesto de quitarse los zapatos y liberar los pies, aun continuando de pie, ya nos ofrece un efecto relajante que llega a sentirse hasta en la espalda y en las lumbares. Eso si, es importante mantenerlos calientes, sobre todo en invierno.




Practica: un ejemplo sencillo y que rápidamente le convencerá es el siguiente. La próxima vez que se sienta estresada o angustiada emocionalmente, por cualquier situación, pruebe a quitarse los zapatos y, en la medida de lo posible, camine sobre la tierra de un jardin o campo, incluso la playa. Le aseguro que notara cambios.

Técnicas para relajar los pies.

Un masaje de pies resucita todo el cuerpo. No me estoy refiriendo a la practica de la Reflexología Podal que su objetivo es activar los puntos reflejos y dolorosos del pie, un masaje relajante se trata de un masaje palmar, en el ancho y largo del pie, llegando incluso hasta los gemelos.

Veamos algo sencillo y practico para realizarlo en casa y casi a diario.

1) Un baño de pies: esto resulta espectacular después de un día agotador. Y es muy útil en casi todos los casos, solo necesita un barreño o tina en la que quepan los dos pies y que el agua cubra por encima de los tobillos.

Agua templada, es decir, agradable de temperatura, no se trata de achicharrarse los pies.

Una cucharada sopera de bicarbonato o de sal gruesa.

Sera suficiente con que los tenga en remojo entre quince y treinta minutos. Pero, si desea que se relajen mucho más le recomendamos que  al agua le agregue unas cuantas gotas de aceite esencial de lavanda o el de rosas y vera como eleva el baño relajante de pies a la excelencia.

2) Un masaje relajante de pies: existen muchas cremas y lociones ya preparadas para relajar los pies en el mercado, pero, si nos permite recomendarle algo casero, que le gustara muchísimo por sus resultados, se trata de preparar su propio aceite de masaje para los pies.

Para ello solo necesita:
Aceite de almendras dulces (ecológico, por favor, que es para sus pies) 20 gotas.
6 gotas del aceite esencial, el que más le guste de los siguientes: Pino, alcanfor, menta o árbol de té.
Estos aceites son muy adecuados porque contienen propiedades calmantes y desinflamantes.

Comience a aplicar la mezcla sobre toda la extensión del pie, por arriba y por abajo, no se olvide de los gemelos.

Una vez expandido el aceite, comience a masajear con la yema de los pulgares la planta del pie, primero debe de centrarse en la almohadilla del pie, hasta que se vaya ablandando y pueda ir abarcando otras zonas.

Los dedos de los pies son sumamente importantes, masaje cada dedo por todas partes y estire de cada dedo hacia afuera como si quisiese agrandarlo, sin hacer fuerza bruta, algo suave.

Termine por masajear los gemelos y ya puede disfrutar de unos pies relajados por esa noche.

Las personas que son especialmente nerviosas o las que trabajan de pie, ya sea de forma estática o sin parar de caminar, deberían de adquirir el habito de cuidar de sus pies casi a diario, porque, descuidarlos suele acarrear dolorosos problemas a la larga.

Creame cuando le insisto en el detalle siguiente.

Si usted le dedica un tiempo diario al cuidado de sus pies, estos le dedicaran un apoyo placentero durante toda su vida.

Tenga en cuenta que sus pies le soportan durante toda la vida.

Permitame un par de anécdotas para terminar.

Cuando se emprende la aventura del Camino de Santiago como peregrino y al llegar a un albergue, incluso, en mitad del camino, se ve a lo lejos un grupo de voluntarios que ofrece masajes en los pies, le aseguro que lo que ve es un grupo de ángeles. Los ojos se ponen cristalinos en cuanto le quitan las botas del sendero.

Otro detalle, que me gusta compartir es una costumbre que todavía se puede ver en algunas aldeas de Asia y, que hasta no hace mucho, también se practicaba en nuestra cultura, se trata de practicar un buen masaje en los pies a los miembros de la familia y a esos amigos que nos visitaban tras una larga caminata.

Quien masajea los pies abre las puertas del corazón de las personas que honra.

Si usted decide a partir de ahora  ofrecerle un masaje de pies a los suyos, le aseguro que notara expresado en el brillo de sus ojos el agradecimiento con que lo reciben.