Relación entre "vísceras y vértebras".
La DISFUNCIÓN de una provoca DISFUNCIÓN en la otra y
viceversa.
La " T " significa vértebra DORSAL (torácica)
La " L " significa vértebra LUMBAR.
La " S " significa SACRO.
Órganos:
-- HÏGADO relación directa con dorsal 6 y dorsal 9.
-- BAZO relación directa con dorsal 6 y dorsal 8.
-- ESTÓMAGO relación directa con dorsal 6 y dorsal 9.
-- PÁNCREAS relación directa con dorsal 6 y dorsal 9.
-- RIÑONES relación directa con dorsal 10 y lumbar 1.
-- INTESTINO DELGADO relación directa con dorsal 8 y dorsal
12.
-- INTESTINO GRUESO relación directa con dorsal 8, 10 y 12.
Con lumbar 2. Con sacro 2 y 4.
¿QUÉ causa el Dolor de ESPALDA?
Existen
múltiples teorías. Tenemos casos de traumatismos directos, ante lo que no
podemos hacer nada, salvo tratar sus consecuencias y evitar que vuelva a
repetirse. Pero también podríamos hablar de la ergonomía y la higiene
postural en nuestra vida laboral, deportiva, esas posturas del sofá, etc.,
Las malas posturas al realizar nuestro trabajo o, incluso, en nuestras
tareas y hábitos diarios, provocan desequilibrios musculares que pueden acabar
aumentando la presión sobre los discos intervertebrales y, con su repetición,
causar degeneración de las carillas articulares, deshidratación de los discos, protrusión
(abombamiento) discal, o incluso la hernia de disco.
En
todos estos casos el médico suele recomendar reposo, tratamiento rehabilitador,
medicación y ciertas pautas de higiene postural para evitar agravar la lesión.
Se supone que hemos seguido las
recomendaciones médicas y hemos intentado corregir lo que era la causa.
Pero ¿por qué no pensar que existe algún otro factor que incide en nuestro
dolor?
Podemos conformarnos con la teoría
de:
Es la genética. Mi padre tenía dolor y por tanto yo también. (Falso)
Nuestra postura es el resultado de nuestras presiones internas, es decir:
somos la forma de nuestras propias tensiones
El cuerpo está preparado para el
movimiento y, por tanto, el movimiento no debería ser la causa de la lesión. Sí
influiría, en cambio, la mala gestión de ese movimiento o realizar un
esfuerzo que nos mantiene en tensión durante horas y no recuperar la
elasticidad y flexibilidad natural de nuestras cadenas musculares.
Son las cadenas fisiológicas las que programan y gestionan el movimiento en base a 3 principios básicos: el equilibrio, el confort y el ahorro de energía. El fallo en alguno de estos 3 principios se hace evidente cuando aparece el dolor y las compensaciones.
Estos principios podemos
contemplarlos imaginando un hombre sano caminando. Tendrá equilibrio, se
encontrará cómodo, y seguramente podría andar mucho tiempo sin cansarse
demasiado. Imaginemos ahora un señor con lumbalgia. Para poder caminar con
equilibrio y con dolor, acomodará su postura, aparecerán las compensaciones,
por ejemplo, con una flexión de tronco y una mano en la zona de la espalda, lo
que requerirá mucho más esfuerzo para caminar porque solicitará ayuda a otros
músculos. Hará todo lo que su cuerpo considere necesario para andar con el
menor dolor posible (aunque pierda estabilidad, confort o le cueste mucho
esfuerzo). El cuerpo, siempre sabio, va a protegerse del dolor y las
estructuras que puedan lesionarse, creando las compensaciones necesarias.
¿Cómo pueden influir las vísceras en nuestra espalda?
En términos generales la cadena
visceral está formada por el conjunto de órganos, glándulas y tejidos que se
localizan en nuestras cavidades corporales. Podemos pensar que nuestro estómago siempre estará a la
izquierda, debajo de los pulmones y el corazón, así como nuestro hígado estará
a su derecha y el resto de órganos estarán en sus respectivos sitios. Esto se
debe gracias a un conjunto de ligamentos que sujetan los órganos entre sí y
gracias al tejido del peritoneo, que es como el saco que contiene las vísceras.
Pero el peritoneo tampoco está libre en nuestro interior. Está ligado a nuestra
estructura ósea (la columna, las costillas y la pelvis) y también a los
músculos que la rodean. De manera, que tenemos
una “cadena visceral” que se encuentra delante de la columna lumbar y
relacionada con ella a través de diferentes tejidos conjuntivos que le otorgan
flexibilidad, movilidad y estabilidad, influyendo en su estática (su posición) y su
capacidad de movimiento.
Cuando existe un problema visceral, por ejemplo, un colon
irritable, o una úlcera de estómago o un serio problema de estreñimiento,
nuestro cuerpo como hemos explicado antes, va a protegerse del dolor. En este
caso, hará que los tejidos que rodean ese problema se aproximen al punto de
dolor para aliviar su tensión, de la misma manera que un niño pequeño se encoge
sobre su estómago cuando tiene un cólico. Esto implica que nuestra columna
vertebral lumbar, puede aumentar su curva (lordosis) hacia adelante para
reducir el espacio que hay con el punto de dolor, tirada por los músculos,
ligamentos y tejido conjuntivo que se recogen alrededor del problema. Al
aumentar la lordosis, nuestros discos vertebrales aumentan su presión
posterior.
Cuando este problema se convierte en algo a largo plazo,
tenemos una columna vertebral que sufre continuamente presiones, lo que nos
lleva a una lumbalgia rebelde que no reacciona a los tratamientos habituales.
Aun habiendo resuelto el problema médico, los tejidos, que cuentan con memoria
(sistema nervioso), seguirían "protegiendo" la zona hasta que
“alguien”, digamos las “manos del terapeuta”, les ayuden a volver a su estado
inicial, pero, ese será un camino largo que pocos comprendes o están dispuestos
a asumir.
Al final, todo en la vida es cuestión de prioridades y
decisiones.









