La palabra sánscrita Nadi deriva de la raíz “nad”, que
significa “movimiento”.
Según la tradición Ayurveda, la estructura corporal humana está
compuesta de Doshas (principios metabólicos), Dhatus (tejidos
corporales), Srotas (canales excretorios) y Nadis, que son los
conductos por donde circula la energía pranica, es decir, la base de toda la
vitalidad de los órganos y del organismo como un todo.
Los Nadis son órganos del cuerpo sutil que permiten que la
energía pránica fluya a todos los puntos del cuerpo físico y el no físico.
Imaginamos tubos muy finos, líneas o canales que forman una
red muy densa dentro y fuera del cuerpo… sin embargo, no son físicos, este aspecto
implica que sólo son perceptibles para la visión interior.
Los textos védicos afirman la existencia de 72.000 Nadis en el
cuerpo.
Dichos Nadis se originan en la Kanda, un centro
bulboso situado entre el perineo y el ombligo, similar a un huevo blanco y
fluorescente, del que surgen aproximadamente 72.000 Nadis como una red que
irriga nuestro cuerpo etérico y interpenetra el cuerpo físico. Cuando parte de
esta red es obstruida en algún punto, problemas y enfermedades empiezan a
surgir, primero en el cuerpo etérico y de no poner solución al bloqueo, este
surgirá en el cuerpo físico.
En el masaje ayurvédico lo que se busca es el desbloqueo de
estos canales y liberar el flujo del prana. A través de la pacificación de la
actividad motora y de los cinco sentidos, calmamos también el Vata Dosha, que
tiende a ser el que más se desequilibra en el organismo del hombre moderno, situación
que le hace responsable de la mayoría de las enfermedades.
Diez son los principales, pero sólo los tres primeros
intervienen en la práctica del yoga: Ida, Pingala y Sushumna.
1. Ida – lado izquierdo
2. Pingala – lado derecho
3. Sushumna –
centro
4. Gandhari –
ojo izquierdo
5. Hastijihva –
ojo derecho
6. Pusa – oído
derecho
7. Yasasvini –
oído izquierdo
8. Alambusa –
boca
9. Kuhu – zona
de los órganos reproductores
10. Sankhini –
zona del recto
Los tres Nadis principales
1. Sushumna
Es el Nadi principal, el canal espiritual por excelencia,
situado en la columna vertebral y, por tanto, conectado al sistema nervioso
central.
Sushumna es el canal principal del yoga y de toda la evolución
porque permite el despertar y la transformación del potencial presente en cada
uno de nosotros; de hecho, controla el despertar de la conciencia espiritual.
A lo largo de su recorrido se encuentran los chakras
evolutivos y en su base reside la kundalini dormida, la energía potencial que
debe ser despertada por el fuego interior de la práctica espiritual.
La energía despierta se eleva más allá de la cabeza y culmina
en el brahmarandra, la puerta de Brahman, situada en la parte superior de la
cabeza (Sahasrara Chakra), el centro místico de la realización suprema.
La activación completa de este Nadi está relacionada con el
despertar de la kundalini, la apertura de los chakras y el equilibrio de Ida y
Pingala.
2. Pingala
Es el Nadi solar – Surya Nadi.
Sube por el lado derecho del cuerpo, toca los seis primeros
chakras y termina en la fosa nasal derecha.
La energía prana adquiere una carga magnética positiva,
adquiriendo cualidades solares, desecantes y cálidas.
La energía es activa, dinámica, fuerte, extrovertida,
conectada al lado derecho del cuerpo y al lóbulo izquierdo del cerebro.
Es partidario del análisis objetivo y práctico, pero posee
poca intuición.
También permite el conocimiento de todo el sistema procedente
de lo masculino (arquetipo); es una herencia biológica paterna que se origina
en el espermatozoide, y el samyama (la práctica combinada simultánea de Dhāraṇā -concentración-, Dhyāna -meditación- y
Samādhi) da acceso a todo este plano, con el consiguiente potencial para operar
sobre él.
Controla los procesos vitales y está conectado al sistema
nervioso simpático.
3. Ida
Es el Nadi Lunar – Chandra Nadi.
Sube por el lado izquierdo del cuerpo, toca los seis primeros
chakras y termina en la fosa nasal izquierda.
La energía prana adquiere una carga magnética negativa,
adquiriendo cualidades lunares, frías y puras.
La energía es mental, introvertida y poco interesada en la
acción práctica, sino más bien intuitiva y profunda; está conectada al lado
izquierdo del cuerpo y al lóbulo derecho del cerebro.
También permite el conocimiento de todo el sistema que
proviene de lo femenino (arquetipo); es una herencia biológica materna que se
origina en el óvulo, y el samyama da acceso a todo este plano, con el
consiguiente potencial para operar en él.
Controla los procesos mentales y está conectado con el sistema
nervioso parasimpático.
Ida e Pingala juntos
Corresponden a las dos polaridades eternas del cosmos.
De su equilibrio dependen la armonía, la paz y la salud física
y mental, así como el desarrollo espiritual y la activación de Sushumna.
Para qué sirven los Nadi
Se pueden utilizar las cualidades de los Nadis para equilibrar
la energía del cuerpo, principalmente a través de la práctica del Pranayama (el
arte de asimilar la energía vital mediante técnicas de respiración), ya que la
respiración está en relación directa tanto con el nivel energético como con el
cuerpo físico.
Respirar por las fosas nasales (donde terminan los Nadis) de
forma equilibrada conduce a una mejor coordinación y sincronización entre los
dos hemisferios del cerebro.
A lo largo de la historia, el pranayama se ha estudiado y
practicado basándose en el conocimiento directo e intuitivo del cuerpo sutil
para canalizar mejor la energía en todo el cuerpo con el fin de armonizar los
distintos niveles del cuerpo y la mente y concentrar todas las fuerzas en los
chakras que afectarán a la personalidad, el nivel de conciencia y las funciones
celulares.
El Pranayama es esencial en la purificación del cuerpo físico: cuando el cuerpo físico y los canales de energía están purificados, el prana puede actuar libremente en el cuerpo humano y realizar todas sus funciones con regularidad.
Las estructuras mentales y sutiles, que conforman el cuerpo astral, también serán purificadas.
Espero que esta sabiduría te ayude a comprenderte.

