El hígado graso: (esteatosis hepática)
Esta
condición es una realidad muy común entre la población. La acumulación de grasa
en el hígado es sin duda el problema hepático crónico más común en el mundo.
Existen dos
tipos de esteatosis hepática o hígado graso:
Hígado graso
de origen alcohólico, es aquel que se da comúnmente en personas que sufren de
alcoholismo.
Hígado graso
no alcohólico, se puede dar en personas con una dieta alta en grasas e hidratos
de carbono y baja en proteínas.
El
tratamiento del hígado graso se basa fundamentalmente en la dieta que favorece
la pérdida de peso y el aumento de la actividad física. La regularidad en los
horarios de descanso y comida, y la estabilidad emocional también contribuyen a
detener este problema.
Hay que
tener en cuenta que, al cuidar de la alimentación haciendo una selección
adecuada de los alimentos y complementos naturales, podemos ayudar a recuperar
nuestras células hepáticas, haciendo que el efecto se revierta. Para combatir
el hígado graso es sabio un hábito nutricional sin azúcar, sin grasas, sin
alcohol y con buena dosis de fibra.
Según la
Medicina Tradicional China un hígado graso estaría relacionado con la acumulación de Flema de Tan y
Humedad-Calor. Síntomas característicos de este síndrome son la fiebre
moderada, orina escasa y oscura, sensación de plenitud y dolor en pecho e
hipocondrios, náuseas, vómitos, distensión abdominal, gusto amargo en la boca,
ictericia, pérdida de apetito, sensación de pesadez, esclerótica amarilla.
La lengua
roja con saburra amarilla y espesa. El pulso rápido, resbaladizo y de cuerda.
Las causas
(etiología) que provocan un hígado graso son el excesivo consumo de alimentos
grasos, lácteos y azúcares, la insuficiencia del Bazo y el estancamiento del Qi
del Hígado.
La
insuficiencia del Bazo es la responsable de la formación de humedad que provoca
la obstrucción del flujo del Qi y su estancamiento. Este estancamiento provoca
la distensión y dolor en pecho e hipocondrios y a su vez es el causante de las náuseas,
los vómitos y la distensión abdominal al invadir el estómago impidiendo el
correcto flujo descendente de su Qi.
El principio
terapéutico consistirá en eliminar la Humedad, tonificar el Bazo, regular el Qi
del Hígado y dispersar el calor.
Plantas
que nos ayudan a combatir el hígado graso
Lo sabemos, el
hígado actúa como un auténtico y sofisticado laboratorio químico siendo
esencial para depurar y desintoxicar el organismo.
Por si lo
dicho fuese poco, además, sintetiza la grasa, el hierro, las vitaminas, produce
la bilis y, ante todo, filtra toda clase de tóxicos de nuestra sangre.
Pero, cuando
existe una acumulación de grasa en él, muchas de estas funciones dejan de
realizarse con la misma eficacia y comienzan los problemas conocidos como síntomas.
El diente
de león se ha
utilizado desde la antigüedad como facilitador de la secreción de bilis, así
como para mediar la función de hígados perezosos.
El cardo
mariano dispone de
un elemento denominado silimarina, se trata de un excelente hepatoprotector que
no solo nos ayuda a proteger las células hepáticas, sino que las regenera y las
desintoxica.
Es decir,
combate todo elemento nocivo, como es el caso de la grasa, siendo esta una de
las peores sustancias hepatotóxicas que existen.
Es sin lugar
a dudas la planta medicinal más apropiada para combatir el hígado graso.
Puedes encontrarlas
en formato natural para infusiones, en capsulas o en gotas. A mí,
personalmente, me gustan en infusiones o en gotas.
Espero te
guste y ayude este artículo, puedes compartirlo libremente con las personas que
creas que les puede ayudar conocer más de este tema.
