viernes, 14 de octubre de 2022

Me domino a mi mismo

El fundamento de la práctica de la atención plena consiste en llevar la atención a la inspiración y la espiración, lo que se conoce como respiración consciente o atención plena a la respiración. Y, por más que se trate de algo muy sencillo, su efecto puede ser muy importante.



En la vida cotidiana, nuestro cuerpo suele estar en un lugar y nuestra mente en otro. La atención a la inspiración y a la espiración restablece el contacto entre nuestra mente y nuestro cuerpo y nos permite estar súbitamente de nuevo aquí y ahora, completamente presentes.

Respirar de forma consciente es como beber un vaso de agua fría. 

Al inspirar, sentimos como el aire fresco penetra en nuestros pulmones y no es necesario, para ello, controlar la respiración. Basta con sentirla tal cual es, sin importar que sea larga o corta, superficial o profunda. 

La respiración consciente es la clave para reunificar cuerpo y mente y llevar la energía de la atención plena a cada instante de tu vida.

«El que domina a los otros es fuerte; el que se domina a sí mismo es poderoso».

-Lao Tse-

Independientemente de cuál sea nuestro clima interno, es decir, independientemente de cuáles sean nuestros pensamientos, nuestras emociones y nuestras percepciones, la respiración siempre está, como el más fiel de los amigos, con nosotros. Y siempre podemos, en consecuencia, por más desbordados que nos veamos por los sentimientos, arrastrados por las emociones o atrapados en los recuerdos del pasado o las expectativas del futuro, volver a la respiración para reunificar y anclar nuestra mente.

En el momento presente, en el ahora.

                        “Sé el testigo de tus pensamientos”.

                                               -Buda-